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Stock e inventario
Quedarse sin un producto que se vende bien tiene un doble costo: la venta que no se hizo y el cliente que la fue a hacer a otro lado.
El inventario que nadie mira
Casi siempre el stock arranca en una planilla. Funciona hasta que son dos personas cargando, o hasta que hay que cruzar lo que dice la planilla con lo que hay en el depósito. A partir de ahí, el equipo deja de confiar en la cifra.
Y cuando el dato no es confiable, se compra de más para no quedarse corto: plata inmovilizada en mercadería que no rota.
El inventario sirve cuando se actualiza solo, con cada venta y cada compra. Si hay que cargarlo aparte, tarde o temprano se abandona.
Qué incluye
- Entradas y salidas automáticas. Cada venta descuenta y cada compra suma, sin cargar dos veces.
- Costos y márgenes por producto. Para saber qué deja plata de verdad y qué se vende sin ganancia.
- Alertas de mínimo. Avisa antes de quedarte sin vender, no cuando ya se agotó.
- Inventario físico y ajustes. Con el registro de quién ajustó, cuánto y por qué.
- Varios depósitos o sucursales, con movimientos entre ellos.
- Reportes cortos: lo que más rota, lo que no se mueve y lo que está por faltar.
Así se ve por dentro
Estas son pantallas del sistema, con datos de ejemplo, para que veas cómo se trabaja. Seleccioná una pantalla para verla en tamaño ampliado.
Lo que cambia
Comprar con datos
Se repone según lo que realmente rota, no según la memoria de quien hace el pedido.
Menos plata parada
La mercadería que no se mueve queda a la vista y deja de acumularse en silencio.
Faltantes a la vista
Las diferencias entre lo que dice el sistema y lo que hay aparecen con nombre y fecha.
Se usa junto con el punto de venta , y los precios pueden mostrarse solos en las pantallas del local .
¿Confiás en tu número de stock?
Si la respuesta es “más o menos”, ahí hay plata. Contanos cómo lo llevás hoy y vemos qué haría falta.

