
Casi todas las urgencias informáticas se veían venir. El disco que falló
venía avisando, la actualización pendiente llevaba meses, el respaldo que no
servía nunca se había probado.
Sale mucho más barato prevenir una caída que recuperarse de ella,
y esa diferencia no se mide en la factura del técnico: se mide en las horas
que tu equipo estuvo sin poder trabajar.
No es "¿tengo respaldos?". Es "¿cuánto tardo en volver a
trabajar?"
Si la respuesta es un día, medio día o "no sé", hay margen de mejora. Y si
nunca se probó restaurar, la respuesta honesta es que todavía no se sabe.
Con un relevamiento: qué equipos hay, qué corre en cada uno, cómo se respalda
y qué pasaría si mañana falla el más importante. De ahí sale una lista corta
y priorizada, con lo urgente separado de lo deseable.
Si lo que necesitás es infraestructura que no se caiga, mirá también
servidores que no te dejan a pie.
Hacemos el relevamiento y te decimos qué riesgo real corrés y qué convendría resolver primero. Sin vender lo que no haga falta.